lunes, 15 de diciembre de 2014

La protección divina(Salmo 34)

34 Bendeciré al Señor en todo tiempo;
su alabanza estará siempre en mi boca.
2 Alabaré al Señor con toda el alma.
¡Escuchen, gente humilde, y alégrense también!
3 ¡Únanse a mí, y reconozcan su grandeza!
¡Exaltemos a una voz su nombre!
4 
Busqué al Señor, y él me escuchó,
y me libró de todos mis temores.
5 
Los que a él acuden irradian alegría;
no tienen por qué esconder su rostro.
6 
Este pobre clamó, y el Señor lo oyó
y lo libró de todas sus angustias.
7 
Para defender a los que temen al Señor,
su ángel acampa alrededor de ellos.
8 
¡Prueben ustedes mismos la bondad del Señor!
¡Dichoso aquél que en él confía!
9 
Ustedes, sus fieles, teman al Señor,
pues a quienes le temen nunca les falta nada.
10 
Los cachorros del león chillan de hambre,
pero los que buscan al Señor lo tienen todo.
 
 
11 Hijos míos, acérquense y escúchenme;
voy a enseñarles a honrar al Señor.
12 ¿Quién de ustedes anhela vivir mucho tiempo?
¿Quién quiere vivir y llegar a ver el bien?
13 Eviten entonces que su lengua hable mal;
eviten que sus labios profieran mentiras.
14 Apártense del mal y practiquen el bien;
busquen la paz, y no la abandonen.
15 El Señor no aparta sus ojos de los justos;
sus oídos están siempre atentos a su clamor.
16 El Señor vigila a los que hacen el mal
Para borrar de la tierra su memoria.
17 Los justos gimen, y el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.
18 Cercano está el Señor para salvar
a los que tienen roto el corazón y el espíritu.
19 
El justo pasa por muchas aflicciones,
pero el Señor lo libra de todas ellas.
20 
El Señor le cuida cada uno de sus huesos,
y ni uno solo de ellos se le quebrará.
21 
Al malvado lo destruye su propia maldad;
y los que odian al justo recibirán condenación.
22 
El Señor rescata el alma de sus siervos;
no serán condenados los que en él confían.
 
 

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